martes, 2 de enero de 2018

- Ah, claro - soltó, riéndose de tal suposición. ¿Igual que yo reconocí a mi Aileen cuando la tuve en mis manos? A veces, los prejuicios y el resentimiento nos pueden cegar. En ocasiones, Daanna, nos negamos a admitir aquello que anhela nuestro instinto más primitivo, aquello por lo que suplica el alma, está justo frente a nosotros.
No quisiste reconocer a Menw, que es diferente, pero creo que lo veías.

El libro de la Elegida - Saga Vanir - Lena Valenti.


lunes, 1 de enero de 2018

Las musas.


He preferido dejar de escribir con tal de que las musas dejasen de hablarme de tí, pero tras meses de incesante lucha, he entendido que eso no las hará callar dentro de mí.
La ira ahora susurra en mi oído cada noche, suplicando a la musa del amor que la salve para no enfermar ella también.

Las musas han dejado de tocar los miles de pentagramas que componían solo con recordar tu nombre. Ese nombre que al acariciar mis labios exhalando el aire que me dabas solo por el hecho de existir, movía las cuerdas del arpa de la vida que hacía vibrar de nuevo un corazón maltratado. Porque aún tú siendo mudo en el amor, te volviste mi nota favorita en un mundo ensordecedor.

Los monstruos enloquecieron al dejar de percibir tu cítrico olor, tus rudas manos sobre mis suaves caderas en las noches más frías buscando el calor en un invierno sin fin en la oscuridad de tu alma, la oscuridad de la cuál, yo hice mi hogar.

 Enloquecieron al ya no ver tu figura en la noche a mi lado buscando la paz, mientras hacíamos la guerra sobre colchones que nos llevaban a otro lugar durante unas horas, al saber que tus letras jamás fueron compuestas para mí o al pensar en que las canciones ya no golpearían en tu mente gritando mi nombre.

Enloquecieron de dolor al pensar en que mi cálida voz a susurros ya no te traería de entre los muertos para darme un beso que a ambos nos devolviese a la vida. 

Enloquecieron al no verte venir por mí aquel día, en el que me fui dejando mi amoratado corazón en cualquier parte, con la esperanza de que corrieses a rodearme entre tus brazos y hacer entender a mis monstruos, que ellos ahora son partes de tu pequeño infierno al que nosotros terminamos llamando hogar.

Y me lleno de rabia, queriendo vomitar cada esfuerzo que he gastado de mi alma para poder alimentar a la tuya. Por haber sido tan estúpida de no ver que jamás habrá un capítulo de tu vida para mí y que cuando la gente hable de ti, probablemente  ni sepan mi nombre. Jamás te morirías por llenar miles de cuadernos con historias escritas para nosotros y  jamás te morirías por gritar que eras el hombre más feliz por haber coincidido en esta vida conmigo.

Me veo acudir a tu llamada de auxilio sin poder evitarlo, como la madre que socorre a su cachorro, aún sabiendo que verá en sus ojos que él no la quiere igual cuando la mira a ella.

Y las odio, odio a mis musas por ello. Porque ellas se empeñan en componer para a alguien a quien no le brillan los ojos al mirarla y mientras tanto, ellas se aferran en mandarme a recuerdos más que lejanos, detrás de un: 'Quizás sus ojos no te mentían'. 

Siento un óceano tan grande de tristeza al necesitar escribir sobre ti aún sabiendo todo esto, que si hoy decidieras mirarte en el abismo de mis pupilas buscando la salvación, nos ahogaríamos los dos.


sábado, 19 de septiembre de 2015

Can't fly.

Siento que nunca volveré a sentir que vuelo.Ya nadie me hará volar, ya nadie volará conmigo como si no hubiese peligro de caer al suelo... Sigo teniendo alas, pero ya nadie las impulsa para volar. Como si mis pies se hubiesen anclado al suelo y el resto de mi cuerpo aún creyese que puede despegar con alguien de la mano que le guste tan poco como a mi las cosas grises que atan a los humanos al suelo. Alguien que anhele volar libre, pero volar con alguien. 

viernes, 10 de julio de 2015

Árbol caído.

En noches como estas, es cuando el frío se apodera de lo más profundo de las piezas que le quedaban a mi amoratado corazón. Supongo que he vuelto a escribir porque conozco esta sensación, este frío que comienza a cubrir de oscuridad todo rastro de luz que haya podido habitar en mi interior. 

De repente, siento en pausa el estómago, esa sensación a la que tanto temo, esa pausa que hace que los granos de arena no se muevan dentro del reloj. Ese eterno silencio que cubrirá mi habitación cada noche de nuevo aunque el volumen de la música no se pueda subir más. Resuena constantemente en mi cabeza esa melodía, esas gotitas de música de la intro de aquel juego que en su momento significó parte de mi corazón también.
El amor jamás será un error, no importa cuan vacío te hayas quedado después. El amor siempre es un regalo... Y tan solo me pregunto porque el mío no fue suficiente. Porque el mío tal vez era defectuoso, si no podía llevar más amor consigo que el amor que guardé durante años. 
He intentado ser fuerte, ser el árbol que crece durante una tempestad y aguantan sus ramas en las más frías noches de otoño, pero a pesar de ello, un árbol no puede ser fuerte si no hay nadie que se pose bajo sus ramas en las hermosas noches de verano, alguien a quien tan solo le guste disfrutar en silencio de las preciosas flores que consiguieron nacer de él. Hoy, me siento un árbol con flores, pero ya nadie duerme bajo mi sombra, ya nadie echará de menos la brisa que se escapará entre mis ramas, ya nadie se acordará de aquel árbol que no tuvo las mejores flores, pero aguantó lo mejor que pudo el largo invierno sin saber si volvería a salir el sol. 

Tal vez no fue suficiente o tal vez simplemente no eran las flores que él buscaba. A pesar de no ser las que tal vez buscaba, mi corazón puede jurar que intentó hacer las más bonitas solo para él. Tal vez no se quedaba bajo mis ramas cada día porque sin él saberlo, algún día le llenarían más otras flores, otras hojas, otros colores... No porque fuesen mejores, sino porque simplemente no le llenaban. Un árbol puede necesitar solo una persona que necesite su sombra para sentir que su vida está completa, pero un árbol no puede solo esperar a que vengan durante épocas, sin pensar en si el árbol ha sufrido tempestades en su ausencia y volver a marcharse sabiendo que el árbol siempre estaría ahí para él... Tal vez fuese mucho pedir, pero incluso un árbol agradecería tener bajo su sombra, alguien que por mucha vida que allá más del bosque, siempre saque cinco minutos a amar las flores que nacieron para él...Porque cuando realmente amas algo, dedicarle tiempo no es un sacrificio, es un placer. 

El árbol no podrá moverse de su sitio, no podrá escapar a buscar más vida que la vida que venga traída por el viento, pero si pueden marchitarse sus flores y no por falta de amor hacia quien se pose bajo él, sino por falta de amor hacia las flores que tanto tiempo le llevaron florecer y hoy siente que a nadie le importaba verlas brillar cada día. Unas flores no tardaron meses en crecer para ser visitadas a ratos. 
Esta noche, mis pétalos comenzaron a caer de nuevo. Adiós dulce primavera, que más tarde que temprano decidiste un día volver a mí...
  

domingo, 8 de marzo de 2015

M.

Y es entonces cuando tuve que soltar de nuevo su mano y ver como arrancaba una vez más, sin mi dentro del coche. Me di la vuelta sonriendole, aguantando las lágrimas en los más profundo de mi para qué a él no se le hiciese más difícil marchar, intentando convencernos a los dos de qué más temprano que tarde volveríamos a vernos, sin saber cuanto tiempo significaría en verdad eso. Fue entonces cuando entendí qué en un abrazo quise traspasar mi corazón dentro suya, para que se lo llevase con él tan lejos como decidiese marcharse, sabía que mi corazón sería ahí donde querría estar, cerca del calor de su abrigo.
Fue entonces, cuando sentí temblar la barbilla, y supe que era el momento de separarnos, qué debería soltar su mano o me rompería en mil pedazos cayendo a sus pies suplicando qué no se marche de nuevo. Sentí qué todo el peso caía sobre mi, qué ya nadie podría ayudarme a sostener el peso del mundo ahora.
Subí con los ojos llenos de sentimientos que no pude decir junto a un 'adiós' y me pregunté como serían las noches de ahora en adelante en esa habitación, ahora que sabía lo que era llenar entre los dos ese frío que me tuvo tantas noches, ahora que alguien me protegió de nuevo, ahora que alguien me había hecho reír en una habitación que tan solo me recordaba llorar durante tanto tiempo. Volveré a taparme con esas sábanas frías y la enorme mitad de esta cama vacía, en ese lugar que ahora siempre mi mente le recordará dormido. Cada noche miraré a mi lado y estoy segura de que casi podré verle sonreírme desde el otro lado de la cama. Tú has dado luz a esta pequeña habitación. 



jueves, 4 de diciembre de 2014

Tren.

Siempre imaginé qué esta foto estaba hecha en el momento exacto en el qué el chico la vio bajar del tren después de meses deseando verla, tal vez sin saber como reaccionar unos segundos hasta darse cuenta de que era realmente ella, delante suya, la que durante tantas noches le hizo sonreír sin siquiera poder verla, lo único qué no pudo contener fueron las ganas de abrazarla contra él y besarla, sin importar si eso era lo que ella esperaba. Solo sujetándola para asegurarse de que era cierto de que, por fin ella estaba ahí. Tampoco sé porque imagino constantemente esa escena en mi cabeza cuando la veo, pero por alguna razón, me llena. 


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Wonder.

Y es que la única verdad es que todos anhelamos tener en las noches a esa persona a la que poder mirar de reojo para qué no despiste su atención de la película, como si ambos no supieseis qué el marginado de la película acabará salvando la ciudad. Quitarte los calcetines para pegar tus pies a su espalda y provocarle una hipotermia que tan solo el calor de tus besos pueda sanar. Qué su enfado contigo no dure más de dos carantoñas haciéndoos el tonto para competir por quien puede llegar a ser más deforme. Qué tu única manera de ganarle a videojuegos sea apagando el ordenador a tiempo antes de su victoria, pero que cuando apaguéis la luz, se ría con dulzura por notar tu manera de seguir pensando que algún día podrás ganarle. Pero que tuviese claro que esa noche entre besos y abrazos, estaríais ganando el cielo los dos.



martes, 11 de noviembre de 2014

Morning.

Hoy, es de esas mañanas en las que me gustaría tener con quien poder apagar la alarma del despertador, mirarnos y saber qué ambos llamaríamos para decir al trabajo qué estamos enfermos. Poder quedarnos escondidos debajo de las mantas mientras el sol empieza a salir y la noche empezaría para nosotros tan solo con bajar la persiana. Abrazados, 'enfermos' y con sueño.



sábado, 11 de octubre de 2014

Time.

Cuando quieres a alguien de verdad, las palabras para demostrarlo no valen, no pueden alcanzar un cuarto de lo que quieres enseñar al mundo por esa persona, por eso sé que cuando amas a alguien de verdad, quedarte en un sillón no es una opción. El amor es un acto de libertad; poder elegir a mil personas y quedarte con la única que te hace sentir que tienes un hogar paseando por un parque, la persona que si ve que no eres capaz de levantarte, se tumbe contigo. El amor no se ruega. Aprendí que cuando quieres a alguien, el resto del mundo se vuelve invisible a tus ojos y tú única ilusión es gritar al mundo qué ella es tuya, qué es la persona que te alegra tan solo con mirar su foto cuando no está. El amor es impaciente y cuando abres los ojos y sabes que es ella, no puedes ni quieres hacer otra cosa qué no sea correr hacia la puerta de su casa para darle el abrazo qué te haga sentir que estás a salvo. Esperar por verla no es una opción. El amor es egoísta, y el corazón quiere salir por la garganta, con tan solo pensar qué otro la haga sonreír o pueda querer apartar el mundo qué ella te otorga llevándosela consigo. El amor es no tener cavidad para la cobardía, ser capaz de mover el cielo por decirle una vez más qué sin ella no existe luz entre tanta oscuridad. El verdadero amor no conoce el miedo. En un corazón con tantas cosas buenas gracias a alguien, no puede conocer el miedo de arriesgarse. El amor no está hecho para los cobardes.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Cabaña.

Se había acostumbrado a aquellos pequeños rayos de sol que eran capaces de atravesar los árboles, aquellos rayos que la hacían sentir cálida entre tanta brisa helada. Caminaba entre aquel frondoso bosque, rodeado por montañas que parecían acariciar el cielo. Caminaba dando fuertes pisadas en la blanquecina nieve, tan fuerte como las pocas fuerzas le quedaban, ya no quedaba mucho. El viento era demasiado fuerte, las ramas de los árboles caían frente a sus ojos, nubes negras encapotaban de nuevo el cielo azul, mirando al cielo una vez más, su cuerpo comenzó a temblar; sabía que la oscuridad llamaría de nuevo a su puerta. Temblaba, pero el temor ya no era su motivo. Durante demasiados meses atrás, corrió por aquel bosque, pensando que la oscuridad no alcanzaría todo hasta donde alcanzase su vista, que en algún lugar se hallaría la luz que la llevase de vuelta a casa. Pero ahora temblaba al sentir que las nubes negras que la abrazaban, ese frío que la paralizaba, se había vuelto su hogar. Aquel falso calor de abrigo y sensación de satisfacción por una taza de chocolate caliente, era más seguro que volver a seguir una linterna, creyendo que la conducirían hasta nuevos rayos de sol. Al fin, llegó de nuevo, a aquella pequeña cabaña perdida en el bosque. Se quedó en la puerta, inmóvil, dudando durante unos minutos si volver a entrar. Sabía que una vez entrase, sería difícil volver a tener el valor de salir. 
Dio un paso al frente y abrió aquella puerta de madera chirriante. Todo seguía tan oscuro y frío como lo recordaba. Cerró la puerta y se sentó en el sofá. En su sofá. Tras coger una manta se quedó dormida escuchando como las nubes negras, traían truenos que ya no podrían asustarla. En la cabaña que había decidido ivernar estaba lo suficientemente escondida del mundo, con el único camino de llegada a través de sus huellas. Ahora sabía que si alguien volvía a sacarla de aquella cabaña, valdría la pena salir. Habría tenido el valor de perderse en aquel bosque solo para encontrarla a ella. 

viernes, 20 de junio de 2014

Esperando.

Había pasado demasiado tiempo temiendo a la oscuridad, gritando en nombre de la bondad qué alguien le tendiese su mano y la sacase en brazos de aquella habitación sin ventanas, pero algo había cambiado en ella. Ya no temía a la oscuridad, ahora formaba parte de ella. Ya no le preocupaba no encontrar el interruptor de aquel zulo o que nadie escuchase sus gritos de angustia, ahora, simplemente cantaba. Cantaba melodías medievales, música celta que la hacia bailar en círculos por aquella habitación, tarareaba durante horas hasta quedar exhausta. Siempre creyó que tal vez algún día, alguien acudiría a su llamada escuchando su necesidad pero en aquella oscuridad, ella aprendió que si algún día alguien la escuchaba y decidía quedarse, quería que fuese oírla cantar y reír a pesar de no tener nada. Nos inculcan desde pequeños qué nacemos incompletos, con una parte de nosotros que nos falta, y es por ello que consideramos el amor una necesidad en vez de un milagro como lo que es. Los milagros ocurren pero hay que estar preparados para saber apreciarlos cuando aparecen. Encontrar a alguien que no considere su oscuridad un defecto sino un lugar que iluminar juntos. Encontrar a esa persona que haga de su infierno un lugar en el que querer estar. Y cada día  se preguntaba si tal vez esos milagros no le ocurrían a personas como ella. Solamente cantaba esperando que algún día alguien la escuchase de nuevo. 


miércoles, 28 de mayo de 2014

Cristal.

Juliette decidió comenzar a correr, correr con las fuerzas qué le fantaron para luchar contra el mundo en su día. Se adentró en el bosque y descalzó sus pies, soltó su pelo y comenzó a acariciar cada árbol por el que pasaba, intentando dejar huella de su presencia en aquel lugar. Podía sentir en sus pies el rocío de la mañana en la hierba, tan solo era necesario cerrar los ojos para escuchar el canto de los pájaros que parecían seguir el compás del viento, ya no tan imperceptible para ella. Bajó el ritmo de la marcha y decidió poner en marcha todo en lo que estaba dispuesta a creer una vez más: "La magia de todo lo que los ojos del hombre no pueden ver." Le aterraba la oscuridad que la encubría cada vez que entornaba los ojos pero se respiraba tanta paz aquel lugar, qué decidió no pensar en la oscuridad como tal, sino como un punto de referencia para poder apreciar en su totalidad el resto de los colores. Flexionó las rodillas, apoyando su espalda en la corteza de un sauce, escuchando como la brisa movía sus ramas. Echó la cabeza hacia atrás, observando como los rayos de sol atravesaban las hojas verdes, provocando miles de colores a su vez. Al compás de la brisa parecía venir a lo lejos el eco de la voz de su madre, haciéndole recordar porque había llegado hasta ahí: - "Recuerda, qué todo depende del cristal con el que lo mires. Está en tu mano cambiar la oscuridad por la luz". Sonrío, con una mezcla de nerviosismo y entusiasmo, y pensando: - "El mejor cristal es aquel que no podemos cambiar nosotros, el que nos viene impuesto en nuestra manera de ser al nacer. Nuestra manera de amar las cosas que hacemos". 



lunes, 26 de mayo de 2014

miércoles, 21 de mayo de 2014

Dark.

Sentía ese miedo que tan solo puede experimentar una persona ante algo nuevo, ante algo grande. Tal vez demasiado grande para asimilar de repente, que algo así llegase y pudiese irse tan rápido como vino. ¿Había sido demasiado bonito para ser verdad?. Como poder acostumbrarse a ser querida, si te han enseñado una y mil veces que todo cambia en cuanto entregas todo cuanto queda de ti. No queda amor para uno mismo pero milagrosamente, siempre conseguimos sacar para dar a alguien que saca lo mejor de nosotros. Creemos estar acostumbrados a que se marcharán, a que en cuanto demos el paso de darlo todo y todo cambie, no nos impresionará esta vez, pero descaradamente nuestro corazón grita pidiendo atención, un poco de tranquilidad para un corazón atormentado. ¿Y sí tan solo fue un espejismo?. Como una luz al final de un túnel, crees que estás apunto de ver la salida, qué alguien te está tendiendo la mano para alcanzarla pero de repente, esa mano desaparece y te das cuenta que era una simple sombra de los que ya habían llegado a la puerta, y a ti aún te queda mucho camino que recorrer sola, aferrándote a la pared para seguir el camino y no perderte de nuevo en la inmensa oscuridad. Creemos ser capaces de dominar el miedo, intentamos dar otro nombre a ese temblor en el estómago cuando pensamos que todo está cambiando, o se vaya a desvanecer eso que tanto hemos anhelado conseguir. Pero a fin de cuentas no es más que eso, miedo a que esa mano solo sea una sombra que cuando escuche nuestro grito de socorro, desaparezca también, una vez que sepa que la necesitamos. 



lunes, 19 de mayo de 2014

domingo, 18 de mayo de 2014

Sin dirección.

Se convirtió en una mujer que no daba un paso en falso, tanteaba el terreno en repetidas veces incluso pudiendo ver de lejos que era de piedra, por miedo a que se rompiese y caer de nuevo. Sin saber porque, un día decidió quitarse el cinturón y pisar el acelerador. Había comprobado que fuese el suelo de piedra, madera, nubes o mar, incluso el material más duro podía quebrarse y dejarla caer a lo más hondo que su imaginación pudiese llevarla. Ya no importaba qué número marcase el velocímetro o en que marcha estuviese el coche. Lo único qué importaba era correr y solo había una opción válida: Correr más rápida que sus pensamientos o luchar contra ellos. Era peligroso, podría definirse como algo más que arriesgado, inconsciente incluso, pero, quitarse aquel cinturón de seguridad simplemente la hizo sentir reconfortante. Sabía que había emprendido un viaje hacia ningún lugar, con el GPS marcando a ningún destino, pero ya nada importaba. Había dejado su equipaje en una gasolinera cualquiera, sus recuerdos en marcos en una casa qué ya no recordaba y un montón de planes metidos en el maletero de un coche sin seguro. Intentaba enmascararse bajo un poco de maquillaje y demasiadas frases irónicas en cadena, pero nada de eso importaba en la soledad de aquel coche. No era más que una mujer con alma de niña con miedo a que nadie le preocupe hacerla frenar, que ya nadie pudiese protegerla en caso de que fallase el cinturón de seguridad y le dijesen: 'No tengas miedo, estoy aquí.'

lunes, 12 de mayo de 2014

Animal.


Se había convertido en un animal maltratado; juega, ríe, pide atención y cariño pero si alguien acerca la mano realmente para acariciarle, agacha la cabeza pensando que le volverán a pegar. 

lunes, 5 de mayo de 2014

Eterna oscuridad.

Tal vez tuviese razón. Tal vez había ignorado demasiado tiempo que ella vivió en la oscuridad, sumergida en una habitación en la que la única ventana hacia meses se quedó atascada con la persiana bajada. ¿Cómo podría comenzar a parpadear una bombilla rota a golpes por el miedo?. Era ilógico y por ello decidió ignorarlo. Tal vez fuesen las ansias por volver a ver la luz o simplemente una alucinación provocada por su mente tras haberlo deseado demasiado. Mientras daba vueltas por esa habitación a oscuras la calma comenzó a llegar a su fin. Dejó de darle tiempo a la agonía y decidió gritar aporreando las paredes de aquel zulo aparto de la mano de Dios, por si en algún momento, alguien la pudiese escuchar. No importaba salir sin fuerzas, con el pelo desmarañado o las uñas arrancadas por arañar la pared, tan solo pedía alguien que la sacase en brazos de aquella eterna oscuridad. En uno de sus repetidos intentos por escapar sin ayuda, cayó desplomada al suelo, con uno de sus brazos por encima de los ojos, sabiendo que el llanto, no había hecho nada más que empezar. De repente, de nuevo, la bombilla parpadeo. Se incorporó poco a poco, no podía entenderlo, ¿era esto posible?. De repente, alguien empezó a aporrear aquella pared, gritando su nombre. Su corazón se aceleró, sin poder asimilar volver a escuchar una voz que no fuese ella, que le calase tan hondo en la piel. Se levantó como si una tempestad arrebatase su alma, intentando escuchar de que parte exacta de la pared procedía la voz que había vuelto a rescatarla. De repente, una grieta se abrió en aquel muro. Se apartó lentamente, sudada y exhausta por todo aquel último esfuerzo. Todo era demasiado confuso. Sus rodillas empezaron a temblar y sus pupilas empezaron a contraerse, pero...¿era esto posible?. La luz comenzó a entrar en aquella eterna oscura habitación mientras alguien gritaba su nombre, intentando guiarla de nuevo hacia la luz. Pero se había acostumbrado a que la abandonasen en la oscuridad y ahora, tal vez no podía creer que alguien estuviese intentando derribar aquel muro por ella.  

martes, 31 de diciembre de 2013

Intenciones.


Veo venir el final del año, allá a lo lejos, como si a pesar de un par de campanadas, la mala fortuna acechase mi espalda, un año más. Es continua, esa ilusión por tener una excusa final oficial para decir; "Empezamos de cero" y dejásemos todo atrás. Cada Navidad, mi momento más ansiado es Noche Vieja. Ese instante de tan solo un par de segundos, en los que sientes que has entrado a un momento diferente, por tan solo moverse la aguja de un reloj. Sientes esos nervios por haber salido de una habitación antigua y esperas poder contemplar una alcoba enorme con miles de sorpresas en cada cajón, aún por descubrir, a lo largo de otro año. Pero esta vez tienes miedo, mucho miedo. La antigua habitación de la cual saliste brillaba, rebosaba luz y sin embargo, te sumergió en su oscuridad. Tienes miedo de volver a dejarte cegar por la luz, por la paz que pensamos que siempre significa la claridad. Es aterrador, intentar dar un paso a un nuevo comienzo, para aquellos que en un solo año, hemos andado en la oscuridad sin que nadie lo supiese, sin que realmente, supiesen donde encontrarnos. Todos tenemos cierto rechazo a la oscuridad, todos tenemos miedo a lo que no conocemos, pero, para aquellos que la mayoría del tiempo, hemos guardado el dolor a oscuras, sabemos que al menos la oscuridad no nos pueden confundir. La luz nos hace pensar que lo conocemos todo, qué no hay nada más allá de la luz, puesto que somos capaces de distinguirlo todo y sin embargo, se nos olvida que gracias a la luz, también hay zonas de sombras, con cosas que nadie nunca ve. Por eso este es mi primer año, en el que no sé como empezar, qué deseos pedir a las doce uvas, ni si realmente, esos deseos conseguirán sacarme de esta habitación a oscuras. Ahora, este es mi hogar.  





viernes, 30 de agosto de 2013

Abrázame.

Abrázame cuando sienta que el suelo tiembla bajo mis pies, cuando sienta que el cielo pesa sobre mis hombros más que cualquier material.
Abrázame cuando esté desorientada, cuando estar perdida sea mi única alternativa. Abrázame cuando crea que todo está perdido, cuando sienta
que ya no pueden haber más piedras en el camino. Abrázame cuando sienta que el frío quema, cuando no pueda ver más allá de las tinieblas. 
Abrázame cuando mi pulso tiemble, y en mi mente solo queden malos recuerdos abyacentes. Abrázame cuando la melodía no suene y el día más soleado 
truene. Simplemente abrázame.