~ El sonido del agua que corría vagamente por el plato de la ducha, la tenue luz de las velas previamente encendidas , le daba la tranquilidad qué necesitaba para relajarse, esperando su llegada. Sentada en el borde de la ducha, mientras las llemas de sus dedos acariciaban la superficie del agua haciendo ondas con forma de corazón.Pobre analfabeto el lenguaje del amor. Libre de ironías, libre de palabras. Danzaba al sonido de aquél vulgar disco de Jazz , intentando que sus pensamientos, al moverse al mismo ritmo, volasen, volasen por la ventana junto a los miedos que estaban por llegar. Se hacía tantas preguntas... Pero lástima, el reloj no conoce de inquietudes. Aquellas mallas color marrón, esos tacones expresamente comprados para la ocasión, aquél perfume que la caracterizaba, no podían faltar esa noche. Las piernas le flaqueaba cuál criatura recién nacida pero qué diantres... la ocasión era parecida, ella decidió echar a caminar con esos tacones los cuales aún ni dominaba, intentó como todas, demasiado pronto, intentar jugar a ser mayor.
~ Supongo que a veces necesitamos unas vías de escape que através de la garganta no encuentran salida. El deslizar de los dedos sobre el teclado es hoy día, el lenguaje del alma.
lunes, 13 de febrero de 2012
Rayo de Luna- Gustavo Adolfo Bécquer.
" Y esa mujer , que es hermosa como el más hermoso de mis sueños de adolescente,que piensa como yo pienso, que odia lo que yo odio, que gusta de lo que yo gusto, que su espíritu es hermano de mi espíritu, que es el complemento de mi ser , ¿no se ha de sentir conmovida al encontrarme?¿No me ha de amar como yo la amaré, como la amo ya, con todas las fuerzas de mi vida, con todas las facultades de mi alma?" [...] " Vamos, vamos al sitio donde por primera y única vez que la he visto... Quién sabe si, caprichosa como yo, amiga de la soledad y el misterio, como todas las almas soñadoras, se complace en vagar por entre ruinas en el silencio de la noche."♥
Gustavo Adolfo Bécquer.
Time to time.
~ Sin saber cómo ni por qué, sus esquemas se quebraron contra el suelo, a la par que aquél marco con su fotografía,rebentó el cristal contra el suelo haciendo de su estruendoso ruido,un eco vacilante que acompañaba su grito de desolación.La fotografía desgarrada, acompañando a su corazón en aquellas profundas pero casi invisibles heridas. Siempre se preguntó como pudo llegar al extremo sentir alfileres dentro de sí,sin tan siquiera tocar objeto alguno, pero recordó las palabras de su difunta madre aquella noche en la que todo, dejó de tener sentido : " Siempre estaré contigo ". La locura apoderandose de si misma sin pedir permiso, la hizo enloquecer, pidiendo a gritos la imagen de su difunta madre, un abrazo que la controlase, un beso que al fin, la calmase. Los copos de nieve aún seguían acumulandose en el poyato de la ventana, le tranquilizaba respirar el aire frío que congelaba sus pulmones, pensar que algún día,al igual que el invierno,la paz, llegaría por fín a su alma.Era cuestión de tiempo,cuestión de soñar.
Solo tú.
~ Será tu olor que me atormenta o tu recuerdo tras haberte marchado hará escasas horas de mi habitación. Sé que cuando te enamoras el mundo está boca abajo, incluido el corazón. Eres capaz de hacerme morir en el peor de los ataques de cosquillas, aún haciéndome sentir más viva que nunca, sé que si es contigo, nada malo puede pasarme. Siento como el corazón me estalla, se reconstruye y vuelve a su lugar cada vez que me susurras, cada vez que al traspasar la puerta de mi casa empiezas a sonrojarte, después de casi dos años de relación, como hablas a tu madre de mi, e insinuándole que si te permitiría pedirme matrimonio en un par de años... Recuerdo nuestra primera noche juntos, y desvelarme en mitad de la noche, turbia, perdida... y habías sido tú, intentando besarme toda la noche sin despertarme... para poder verme dormir, y desde que sé lo que es dormir sabiendo que te tengo, escuchando tu respiración,no hay noche que no te extrañe antes de cerrar los ojos. Sé que podría escribir la más bella historia de amor juntando tu nombre y el mío, pero por ahora, antes de escribir el segundo Quijote de amor, prefiero vivirlo, sentirlo.
domingo, 5 de febrero de 2012
18 meses a tu lado.
~ La vida para mi a cambiado, y doy gracias porque desde que apareciste tú siempre a sido a mejor. Eres la persona que puede determinar mi estado de ánimo, hacerme llorar a morir, o simplemente con una mueca haces que se me olvide que el mundo se viene abajo. Dicen que podremos olvidar a quienes nos hicieron reír pero jamás a quien nos hizo llorar, y yo creo que no es del todo cierto, porque si hecho la mirada atrás desde estos diez y ocho meses, todo cuanto imagino, son buenos momentos contigo, no importaba donde o cuando, contigo ya era un momento digno de recordar para siempre. Jamás nos hizo falta un papel o un cura que nos dijese: "En la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza". Tú has estado a mi lado en cada momento en este largo transito de tiempo y ambos sabemos que no ha sido mi mejor año pero no lo cambiaría por nada del mundo, tú has estado conmigo y eso simplemente hace que por muy malo que fuese, haya sido también los mejores momentos de mi vida hasta día de hoy. ~ No podría darte las gracias suficientes veces por las veces que te plantabas en el instituto fugandote del tuyo para que yo simplemente estuviese tranquila, que si algo pasase, tú estarías ahí para protegerme...una vez más. Has estado a mi lado en las noches en las que el llanto podía conmigo más que mis ganas de sonreír e hiciste como siempre, que todo pareciese menos malo. Hemos reído y hemos llorado juntos y siempre y repito siempre, voy a recordar las noches que te he necesitado y a la una de la madrugada, has aparecido en mi puerta llorando pidiendo que te perdonase. ~ Intento contar en un par de líneas tantísimo tiempo pero realmente no necesito contar por aquí todo esto, tú y yo lo sabemos y con eso basta. Tan solo quiero dejar mi pequeña hueya aquí para que dentro de otros tantos meses, podamos mirar entradas pasadas y sonreír pensando: "Fíjate, seguimos igual y mejor". Como hemos hecho siempre. Se nos ha presentado el muro más grande del mundo y eso no a sido nada para nosotros, jamás nos fue fácil pero eso a hecho que lo nuestro desde el mismo día en que nos conocimos, haya sido más que una historia diferente. ~ No necesito que nadie me alague, que hablen buenas referencias sobre mi, me sobra con que me sigas mirando cada día como lo hace desde aquel seis de Julio de dos mil diez. Sigo viendo la luz al final del camino cada vez que me reencuentro en tus ojos. Sigue encendido toda la vida para mi. Te amo y sobran el resto de las palabras, pequeño samurai.
viernes, 3 de febrero de 2012
Brisa.
~ Despertó, empapada en sudor una noche más. Despertaba entre sollozos de agonía y palpitaciones desembocadas. Envuelta en rabia golpeaba el colchón, estiraba de aquellas sábanas, gritaba sumergiendo su rostro en la almohada y llorando al fin dejando sus fuerzas en aquella habitación, noche tras noche apaciguaba aquella tormenta que la atormentaba. Habían pasado escasos meses pero su recuerdo era tan presente como sentir el aliento en la nuca, tan presente como entre silencios escuchar su voz. No podía, la culpa le arañaba desde dentro, desgarrando cada gota de vida que goteaba desde su 'yo' interior, ya no era la misma. Sus mejillas ya no eran rosa color salmón, su sonrisa ya era un espejismo para aquellos que la esperaban ver sonreír, y su voz ya no cantaba debajo de aquel sauce. Echó a caminar, inconscientemente estaba ahí, de nuevo, parecía ver su silueta entre sombras, pero sabía que era la desesperación quien le jugaba aquellas malas pasadas. "Jamás podré perdonármelo, ¡vuelve!, ¡necesito escuchar tu perdón!- gritaba golpeando aquel sauce con los nudillos rasgados con los primeros signos de sangre. Cayó de rodillas con su frente apoyada en el tronco de aquel árbol, la brisa llevaba en su compás el llanto de Caroline. Sacó del bolsillo de su vestido un reloj antiguo que hacia tiempo marcaba siempre la misma hora. El tiempo no había sido quien paró aquel tiempo al igual que las ganas de vivir de Caroline, habían sido ellos; Caroline y James. "¡Tú me lo prometiste, prometiste que este reloj significaría que para nuestro amor no existían límites de tiempo!-gritó lanzando a lo lejos aquel reloj que quedó echó trizas en algún lugar de aquel parque. De repente, un gran escalofrío acaricio la espalda de Caroline. Sin saber porque se puso en pie y comenzó a correr, sabía cual era su próximo destino y estaba decidida, llegaría hasta el final. "Me dijiste que jamás me faltarías, que mi amor era la mejor cura pero no lo fui para el cáncer. ¡Ahora muero yo de dolor sin ti, grito a la nada y no pude gritarte cuanto te amaba!"- gritó por última vez arrojando un ramo de flores...a la tumba de James.
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