sábado, 28 de abril de 2012

Miss you.

~ Y era ahora, en ese instante, en el que la luna pedía a gritos la llegada de su memoria, pero su mente hacia horas la adelantó, siempre estuvo consigo. Las horas frente al  ordenador mirando una fotografía, escuchando una canción de esas que en vez de recordarte a una situación te recuerdan a esa persona, así es como pasaba sus horas sin él. Era una relación a distancia, en la que tan solo consolaba que la misma luna les taparía cada noche. 'Pagaría. Pagaría por tenerle aquí, que abriese la puerta de mi casa, yo, inerte en mi misma sin saber que hacer no gesticular palabra, que se acerque a mi y en volandas, en brazos me lleve hasta la habitación, sea capaz de tirarme en la cama de esa manera en la que tan solo a quien se ama, puede hacer sin dañarme más que si mi corazón partiese, que entre mil besos haya perdido la cordura y me hiciese olvidar como había conseguido adentrarse aquí, en mi casa, en mi habitación, en lo más hondo de mi'- escribía en el diario de su ordenador. Eran deseos escritos, momentos jamás sucedidos esperando una gota, un polvo, o un hechizo mágico que convirtiese cada corazonada en un momento que lo hiciese latir. 'La extraño, mi mente está con ella, con ella o no presente, con sus pupilas o no clavadas en las mías, mis ojos solo tienen miradas de seducción por ella, unos latidos que marcan al compás su nombre y un pobre enamorado que se pregunta si ella me recordará esta noche'- se repetía él cada noche antes de dormir mirando al techo de su habitación.
- "El amor es más que un número, una cantidad o una medida. Es algo que nos hace crecer, nos hace más grandes y nunca físicamente".

viernes, 13 de abril de 2012

Clock.

~ La conciencia la golpeaba, la arañaba y la gritaba cada noche y sin saber como ni por qué, sus mayores temores se convirtieron en sus confidentes. La melancolía se abría paso entre ilusiones rotas, entre caminos de planes de un futuro que se embarcaban hacia un mar sin nombre. Su mente afirmaba cosas que su corazón rechazaba como quien no acepta la muerte de un ser querido, él ya no estaba pero era evidente que aún buscaba su olor en su almohada. Podría caminar por las mejores calles de Madrid, un millón de dólares en el bolsillo y seguiría sintiéndose pobre, vacía. Era consciente de lo que su ausencia había causado; el maquillaje no servía, era inútil intentar maquillar un corazón roto. Pasaban los días en su cama buscando el descanso que su mente no la permitía, procesando malos y buenos momentos, incluída durmiendo. Cristina, así se llamaba. Tenía unos rizos color caramelo, unos ojos marrones color chocolate y la mejor sonrisa, pero sentía que ya no tenía a quien hacer feliz con ella. Paseaba entre parques y calles en donde en cada lugar, había un momento escrito, un par de nombres tallados en un árbol o un beso rememorando cuánto se quisieron. Dicen que el paso del tiempo no perdona y no espera para nadie; - 'Tan siquiera para un corazón enamorado'- pensó Cristina caminando entre lágrimas hasta aquel callejón. Se dejaba derrumbar por un sentimiento que parecía ser un 'dementor', se apoderaba de ella cada noche, se apoderaba de sus únicos recuerdos de felicidad. Era visible en su rostro, no había luz en su mirada, ni sonrisas con las que deslumbrar a los que tanto la quisieron. Decidió volver a casa, tan solo el taconeo de sus zapatos la acompañaba en una melodía que su cabeza era capaz de tatarear sin césar, mientras tanto por el camino no hacia más que repetirse: - '' Me hubiera encantado morirme en tus brazos y que mi último suspiro lo hubiesen sentidos tus cálidos labios"- dijo tirando su última lágrima a la orilla de aquel mar.

- Historia basada en una conocída mía.

Enmarcada.

~ Era desesperante no poder leer en el brillo de sus pupilas cuales eran sus pensamientos cuando la miraba, era desconcertante, hermoso e intrigante pensar que alguien puede ver en uno mismo lo que no somos capaces de querer de nosotros mismos frente a un espejo. Le repetía tres veces por segundo cuantísimo la amaba, qué jamás vió unos ojos que le hechizasen tanto como los suyos, que jamás nadie le hizo bombear el corazón de tal manera, pero era una opinión subjetiva, él la amaba. Eran escasas las veces que decidía mirarse en un espejo y decir: 'Soy así y así me quiero', porque no era cierto, sabía que ella era más que un sobrepeso en una imagen enmarcada en un espejo, más que un par de estrías y una cara que había evolucionado a peor. Se preguntaba que clase de brujería era la que hasta en sus peores días él la dijese que era la persona más hermosa y encantadora que tuvo el placer de tener jamás, la vió con ojeras, enferma, sin peinar, sin maquillar, dormida, babeando en sueños y quizás hasta roncar, ¿la perfecta imagen de una princesa?, no lo creía, pero él sí.
- ¿Qué ves en mí?, ¿qué haces conmigo...?
+ Estoy enamorado y veo el mundo en tus ojos. Y estoy con la persona que me enamoró por primera y última vez. Para mi siempre serás preciosa, princesa.
"No sé si existe un prototipo de princesa, un principe con sangre azul y una madrastra que quiera envenenarme, solo sé que los principes no escalan torres, pero tocan cada madrugada el telefonillo de mi casa si le necesito, te ama, tu princesa".

viernes, 6 de abril de 2012

Eres ese 'algo', que para mi no encuentra fronteras.

~ Y aquí estoy de nuevo, observando tu fotografía, una y otra vez hasta que el brillo de la pantalla de mi ordenador enrrojece mi ojos y con la mejor escusa del mundo, mis ojos lloran. Lloran y puedo gritar a los cuatro vientos que es de felicidad, de tenerte, de poder oler tu perfume todos los días, me he inmortalizado con tu olor, búscandolo en mi cama cada noche cuando abrazo a esa almohada que pagaría porque fueses tú. Fuí toda mi vida una romántica, con unas fantasías que eran eso y nada más; fantasías. Todo el mundo busca una persona que la quiera, que la cuide, que la entienda aunque no pueda, que le parezca hermosa aunque esté en el peor de sus días y que el mundo comience y acabe con esa persona. Y yo te conocí a ti. Me recuerdas cada día que desperté algo en ti que te hizo cambiar, me repites cada 'X' tiempo que las personas solo cambian por una gran razón, la aparición de algo explendido en su vida, un milagro y que yo fuí el tuyo y das gracias por ello... Sé que el cielo no es de color rosa pero si es contigo cerrando un poco los ojos puedo intentar verlo de tal forma. Eres capaz de hacerme reír, y llorar de cosquillas al mismo tiempo. Hayas podido o no estar cuando te necesitaba te has escapado de tu casa, has venido en plena madrugada, con o sin tormentas y has aparecido en la puerta de mi casa, solo y enteramente por y para mi. No soy una chica 90' 60' 90' pero solo sé que no existen medidas para un corazón, y que tú estás hecho a mi medida. El mundo a podido hacerme caer y haberse reído de mi al mismo tiempo y tan solo alguien como tú, un corazón noble a podido besarme delante de toda esa basura a la que llaman mundo. Por eso sé que lo nuestro va más allá de un planeta, un amor así no encuentra fronteras. Te amo, Javi.

martes, 27 de marzo de 2012

Cartas a una misma.

~  Lloraba, y se preguntaba que hizo mal, intentando buscar en si misma respuesta a una pregunta retórica, aun sabiendo que el fallo era a ver estado en el lugar y el momento indicado. Persistía en hacer el bien, de si misma brotaba vida, luz en plena oscuridad, un destello en una bombilla fundida y sin embargo sentía que nadie querría ser plena oscuridad para que ella fuese un destello de esperanza. Tan solo el básico taconeo de sus tacones al andar rompían la música de aquella guitarra y piano que sonaban en aquel toca-discos, pero le servía para poder no dejarse llevar por sentimientos con los que llevaba años intentando no hablar y de nuevo, golpeaban aquella coraza intentando entrar. "No servís, ¡marchaos!"- gritó eufórica inmersa en su agonía, mirando hacia todos lados, como intentando ver las notas flotando en el aire. "Sois pura decepción, sois como lágrima sin sal, como un fuego sin leña, como una chispa sin oxigeno, ¡marchaos!"- gritó aporreando el escritorio de la sala de estar. Se sentó en su butacón de piel roja y se dejó llevar, sentía que en cada gemido de dolor no físico, un golpe se liberaba, la dejaba semi-libre. De repente un flash la hizo reaccionar, en aquel escritorio era donde siempre guardó sus cartas que sabía se enviaría a si misma de mayor para recordar quien era antes de que una sociedad y un futuro, la hicieran olvidar quien fue. La locura la hizo abrir cajones por doquier, moviendo folios entre facturas y publicidad, ahí estaba, todas sus cartas juntadas por una goma. Arrastró todo cuanto había encima del escritorio incluido el flexo que la iluminaba y acabó en el suelo, por un segundo dejó de pensar y sentía como el corazón le daba las gracias, por no martirizarse durante aquellas estupendas décimas de segundo que su mente estaba inmersa en un pasado mejor. No podía, la habían desmagullado por dentro, no era la misma pero su madre siempre le dijo que la esperanza era lo último que se pierdía y ahí estaba, intentando encontrar a Sophie entre cartas que un día escribieron su puño y letra. Encontró una carta que le llamó la atención sobre todas las demás; 22-3-83. Empezó a leer, sabía que algo la llevó hasta aquella carta, no sabía si las notas del piano, la angustia que la manejaba o simplemente uno de esos presagios que nunca le habían llevado a buen puerto. De repente la música dejó de sonar y Sophie dejó caer la carta sobre sus rodillas, tan solo una lágrima de mil que había podido derrochar en día bastó para ser libre, al leer de su propio puño y letra: "Recuerda que el mundo es capaz de abandonarte, dañarte quizás hasta olvidarte, pero siempre que te mires a un espejo, tú serás eterna, tú alma también, sé buena con o quienes no lo merezcan, por ello todos te recordarán algún día, y tú misma también".

viernes, 9 de marzo de 2012

Pagaría por tenerte todas las noches.

~ Conozco esa sensación de estar en la cama, con sueño y que no quieras dormir por seguir 'soñando' despierta un rato más, escasos minutos, tal vez segundos pero son maravilloso si sabes con que soñar. No es preciso tener alas para sentir que vuelas, que los pies no rozan el suelo y que tus manos casi rozan la luna, es tan simple como tener la mejor nave espacial a la que llaman 'amar'. Cuando no puedo dormir mi único pensamiento es encender el ordenador y pasarme las próximas tres horas, cuatro incluso quizás, mirando tu fotografía. Tal vez sea como tomar una manzanilla o una taza de tila, me tranquiliza y supongo que inconscientemente buscándote en la distancia todas las noches, busco tu ausencia en mi cama para poder conciliar el sueño cuando por desgracia en las noches, aún no puedo tenerte.

domingo, 4 de marzo de 2012

Miradas desde un mar.

~ Era uno de esos días en los que uno se pregunta si podría ser peor y siempre se venía a la cabeza: "Claro que puede, y será". Caminaban por aquel puerto agarrados de la mano apenas sin apenas gesticular palabra, se miraban de reojo haciendo caso a un orgullo que iba cientos de pasos atrás a sus sentimientos; se amaban con locura. Ambos miraron a su derecha, y tan solo se podían ver inmensidad de barcos y yates con el ligero toque del brillo del sol cayendo tras el horizonte en el mar. Eran capaces de sentir como el orgullo iba descendiendo al compás del sol, como la distancia entre ellos se iba acortando como tan solo un sentimiento es capaz de acercar a una persona en la otra punta del mundo, y ellos se tenían a escasos milímetros. Tras un par de minutos caminando sin rumbo tanto en la calle como en su interior decidieron sentarse en aquellos bancos en donde a escasos pasos, podrían pisar el mar si lo deseaban, era una imagen digna de recordar tal cual se veía, eran imágenes por las cuales valdría la pena vivir y con más razón si él constaba en ese recuerdo. Uno al lado de otro, con la mirada perdida y un sentimiento que se encontraba cada vez más presente y más notable cuando se despistaban se sonreían, es sencillamente un gran trabajo no sonreír si aún conservaban semejante regalo como tener a la persona que te da la vida cada día, y ambos lo sabían. Él disimuladamente iba acortando una distancia que era cada vez estrecha, ella bajaba la guardia, estaba inmersa en pensamientos que quizá al preguntarla ni sabría, pero él tenía un solo objetivo; hacerla saber que nada era más fuerte lo que hay entre dos corazones que se sienten uno solo. Se acercaba junto a ella a cada mirada que ella no le regalaba, y en tan solo un segundo ella le vio, tan cerca, tan presente, que el orgullo se quebró contra el suelo y una sonrisa fue la respuesta que él tanto buscó. Él apoyó su cabeza en su hombro, apartando su pelo y susurrando en su oído: 'Te amo y eso nunca cambiará".